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  • Apu Winery

En la cima del mundo en la bodega Apu



La bodega Apu es única por una multitud de razones, entre ellas su gran altitud, su proximidad a la selva, su programa de poda y sus suelos. Para nuestra primera entrada en el blog, nos gustaría centrarnos en la importancia de la altitud de nuestra bodega y nuestros viñedos, que alcanzan la asombrosa cifra de 3.300 metros (10.826 pies). Los enófilos curiosos nos preguntan a menudo: ¿cómo afecta esta altitud a las condiciones de la viticultura y al sabor de nuestro vino? ¿Cuáles son algunos de los retos a los que nos enfrentamos al trabajar a tanta altura en los Andes? Hay muchos viñedos de gran altitud que han tenido éxito en todo el mundo, como la Bodega Colomé en Salta, Argentina (3.108 metros/10.200 pies) y la Bodega LVMH en China (2.600 metros/8.530 pies), lo que demuestra que puede ser beneficioso cultivar uvas en las cordilleras más extraordinarias del mundo.


En primer lugar, aquí en la Bodega Apu, nos beneficiamos de una drástica amplitud térmica. Las temperaturas diurnas pueden alcanzar los 40 °C, mientras que las nocturnas pueden enfriar hasta 2 °C. Sin embargo, debido a nuestra proximidad a la selva, en el valle de Curahuasi nunca hiela, como ocurre en zonas más alejadas del ecuador. Estos días calurosos y noches frescas proporcionan acidez y equilibrio, cualidades importantes de un buen vino.

Además, debido a nuestra extrema elevación, estamos más cerca del sol. Esta proximidad a los rayos UV hace que los hollejos de nuestras uvas sean más gruesos, lo que permite una mayor concentración de sabores, aromas y color en la fruta. Además, los polifenoles se desarrollan en estas pieles densas, lo que hace que nuestro vino sea rico en antioxidantes.


Es de sobra conocido que hay menos oxígeno a mayor altitud. Creemos que la falta de oxígeno juega a nuestro favor durante el proceso de vinificación, ya que retrasa la fermentación. Una fermentación más lenta permite una mayor extracción de sabores, aromas y colores de las uvas y, por lo tanto, hace que el vino tenga más cuerpo y sea más delicioso.


Aunque el cultivo de la uva y la producción de vino en estas condiciones extremas tienen muchos aspectos positivos, también hay desafíos a 2.850-3.300 metros. Nuestros viñedos están situados en la ladera de una montaña donde la pendiente puede superar los 40°. Esta inclinación crea complicaciones logísticas; aquí no pueden funcionar máquinas, por lo que podamos, cosechamos y escardamos a mano. Además, aunque la falta de oxígeno es útil durante el proceso de fermentación, dificulta el crecimiento a nuestra altitud. Esto significa que las plantas se desarrollan a un ritmo más lento y que las uvas son más pequeñas que en los viñedos situados a menor altitud.


Hemos encontrado numerosas ventajas en el cultivo de uvas y la elaboración de vino a 2.850-3.300 metros. Nuestra proximidad al sol, los niveles de oxígeno y el rango de temperatura son factores que influyen en la calidad de nuestro vino. Algunos de ellos suponen un reto, mientras que otros son beneficiosos. Al final, estamos muy satisfechos con el vino de altura que elaboramos en Apu. Esperamos que puedan probar una botella de nuestra segunda cosecha, que saldrá a la venta en Lima en enero de 2019.